Columna de Sebastián Rivas: Estado sin Pitutos, es de sentido común

De fondo se leía “No más pitutos”, y en la voz del protagonista de la franja electoral había un mensaje claro. “En el Chile que construiremos no habrá espacio para el pituto, y para eso tenemos que pasar a la acción”. En cuarenta segundos, el entonces candidato Gabriel Boric planteaba, entre otros temas, prohibir la contratación de parientes de autoridades del Estado en cargos de confianza. “Sí: es de sentido común, pero usted y yo sabemos que no es lo que pasa hoy”.

Dieciocho meses después, las vueltas del destino han puesto al hoy presidente y su gobierno en el otro lado del mesón.

El lunes, el presidente buscó retomar la iniciativa mandatando a una comisión transversal para que aborde el tema de las fundaciones y el uso de fondos públicos. Pero la pregunta es: ¿será suficiente?

La respuesta, paradójicamente, la dio el mismo mandatario hace un año y medio atrás, como candidato. En un gobierno extremadamente consciente de su posteridad -hace algunos meses, el ministro Giorgio Jackson decía que “no creo que este gobierno vaya a pasar desapercibido en las páginas de historia”-, el presidente Boric tiene una carta central a jugar: pasar a la acción, romper la inercia e impulsar un proyecto que, mediante la modernización del Estado, establezca un estatuto único para el empleo público y limite la enorme cantidad de puestos de confianza que, como trofeo, pasan de mano en mano con el cambio de administración.

Es probable que al lector le parezca de sentido común, pero, parafraseando al mandatario en su franja, sabemos que no es lo que pasa hoy. Y está en el corazón del problema. Porque una autoridad que llega a su puesto por un concurso público, y no por sus vínculos con el político local poderoso de turno, tendrá muchas más espaldas para negarse a hacer asignaciones de fondos dudosas, e incluso a evidenciar dichas presiones en caso de que ocurran. Su lealtad, en ese caso, estaría con el Estado, y no con el gobierno.

El caso de Democracia Viva, reconocido incluso por los propios actores oficialistas como un ejemplo de manual de lo que no se debe hacer en cuanto a vínculos personales y políticos, hace que la agenda esté marcada por este tema y cómo avanzar. 

El presidente Boric además puede aprovechar una coyuntura virtuosa. No sólo el anteproyecto constitucional impulsa ciertos avances en el tema del empleo público; además, una de las iniciativas populares de norma más votadas, Por un Estado sin Pitutos (www.estadosinpitutos.cl) superó las 10 mil firmas y será discutida en el Consejo Constitucional. Esta propuesta, impulsada por Pivotes junto con Horizontal e IdeaPaís -y que aún sigue recolectando firmas-, busca poner en nuestra Carta Magna las líneas principales de lo que los expertos transversalmente han impulsado durante las últimas dos décadas, sin conseguir el respaldo público.

En momentos donde la agenda del gobierno se ve entrampada en el Congreso, y donde el ministro Mario Marcel ha anunciado que revelará los detalles del denominado “pacto fiscal” a fines de este mes, sería oportuno que el presidente aprovechara el momento e impulsara una agenda que ponga a la modernización del Estado como prioridad, con el empleo público como primera acción. Sería un camino que podría devolverlo a la ruta que prometía en esa franja electoral que antecedió su llegada a La Moneda.