El Mercurio: Carta de Bernardo Larraín: Producción de litio

Señor Director:

Mientras su editorial del domingo constataba la oportunidad que estamos perdiendo en la producción de litio, el lunes se publicaba que el subsecretario de Minería reconocía que “sería atrevido decir que vamos a tener nueva producción de litio a escala industrial dentro de lo que queda de este gobierno”. La razón: el tiempo necesario para crear la empresa nacional del litio, definir su configuración y buscar un socio estratégico para recién ahí empezar los proyectos piloto. Mientras, agregó el subsecretario, solo Codelco podría avanzar más rápido con un proyecto de escala industrial.

En los hechos, para el Gobierno las concesiones u otros instrumentos equivalentes para invitar a privados a desarrollar esta enorme oportunidad parecen estar vedadas, pues solo un Estado empresario podría desarrollar el litio en diálogo con las comunidades, innovando y en forma sustentable. Nuevamente —como en el TPP— nos distanciamos de países como Australia que, de la mano de privados, ya duplica la producción de litio de Chile, y nos acercamos a Bolivia, donde, como su editorial constata, el Estado no ha logrado establecerse como un productor efectivo de litio, incluso con “socios estratégicos”.

Es imperativo, como nos proponemos hacer en Pivotes, debatir para desafiar los dilemas, tensiones o verdades instaladas que explican este inmovilismo, para luego avanzar en reformas y acciones que redinamicen la economía de recursos naturales que, como el litio, son fundamentales para la transformación energética global. Mantener al litio como inconcesionable por ser un bien estratégico, y poner todas las fichas en una empresa estatal en formación, no parece ser el camino.

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