El Mercurio: Carta de Joaquín Barañao y Bernardo Larraín: Sobre los proyectos de inversión

Señor Director:

La directora del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), Valentina Durán, argumentó que el término anticipado a la evaluación ambiental de un proyecto de inversión representa una oportunidad para subsanar tempranamente sus vacíos o falencias.

Podría agregar que también perseguirían propósitos loables las observaciones que hacen en el proceso los servicios públicos y la ciudadanía, así como las resoluciones de las Comisiones de Evaluación Ambiental (Coevas) o el Consejo de Ministros cuando les toca participar al final del proceso. En su mirada, cada pieza del proceso cumple su rol en perfecta armonía, fluidez y objetividad, redundando en mejores proyectos para todos.

Pero el problema no está en el papel, sino en la realidad: no hay predictibilidad ni criterios técnicos objetivos para determinar qué se entiende por “información suficiente” en el creciente número de resoluciones de término anticipado; los servicios públicos se involucran en ámbitos fuera de su competencia; las observaciones ciudadanas se acumulan sin una adecuada ponderación del SEA; los Coevas resuelven prestando más atención a la opinión contingente de alcaldes, alcaldesas y activistas que sopesando los antecedentes técnicos; y, finalmente, el Consejo de Ministros actúa según la dirección —dedo arriba o dedo abajo— que instruya el gobierno de turno.

Esta es una problemática largamente diagnosticada, pero siempre postergada. ¿Qué pasó con las 25 propuestas de reformas que hizo la Comisión Asesora Presidencial en 2016?

En el intertanto, Chile sigue sufriendo las consecuencias económicas de la creciente paralización o ralentización de proyectos con estándares medioambientales y sociales que en otras latitudes del mundo desarrollado y verde sí se harían.

La responsabilidad es compartida: gobiernos y congresistas cuyos anuncios de reforma no se han cumplido; titulares de proyectos más preocupados de salvar la tramitación de su proyecto que de levantar las graves falencias del proceso, y ONGs que no separan aguas de activismos más interesados en parar todo proyecto que en mejorar sus estándares medioambientales y sociales.

Es momento de cambiar la música.

Joaquín Barañao
Bernardo Larraín
Pivotes

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