Pivotes lanza análisis crítico del proceso constituyente: “Se nos escapa una oportunidad”


Referente creado por Bernardo Larraín Matte

Profesionales y académicos de esa red afirman que la Convención Constitucional ha desperdiciado la posibilidad de generar una alternativa modernizadora para poner al Estado al servicio de los ciudadanos.

Las limitaciones a la sociedad civil y al emprendimiento debilitan la lógica colaborativa y la libertad de elección de las personas”.

Paula Streeter, Directora de 40C

(Se creó) un conjunto de entidades territoriales autónomas, debilitando la mirada país que permite un Estado unitario”.

Ignacio Briones, Exministro de Hacienda

Se optó por poner en oposición la protección de la naturaleza y el desarrollo humano creando una categoría genérica e imprecisa de bienes (los bienes comunes naturales)”.

Elisa Cabezón, Directora ejecutiva de Perspectivas

Se introdujeron normas que arriesgan complejizar aún más la gobernabilidad futura”.

Francisca Jünemann, Directora de Chile Mujeres

“Recuperemos la oportunidad de construir un nuevo pacto social que sea la casa de todos”, señala el análisis del referente Pivotes, instancia impulsada por el empresario Bernardo Larraín Matte, a la que se han ido sumando figuras de distintos ámbitos profesionales y académicos.

Pivotes, según su propia definición, busca ser un puente que reconecte el conocimiento con la experiencia ciudadana, en el diseño e implementación de políticas públicas.

Es por ello que decidieron intervenir en el debate constitucional. Y en un reciente documento señalan que la expectativa inicial de una nueva Carta Magna era que “su corazón sería una base común robusta y digna de derechos sociales: educación, salud, pensiones y vivienda. Su sala de máquinas estaría integrada por un Sistema Político y un Estado que el proceso constitucional modernizaría para ponerlos al servicio de todos los ciudadanos y ciudadanas, sin importar su origen, raza, identidad o condición socioeconómica. Y, finalmente, la energía que les daría vida y movimiento a ambos sería un nuevo ciclo de desarrollo sostenible, que la nueva Constitución ayudaría a activar estableciendo principios y reglas para lograr un nuevo equilibrio entre las personas, la naturaleza y la economía”.

Ahora que la Convención concluye su trabajo escribiendo los últimos artículos, afirman que “los derechos sociales no se harán realidad si los sistemas de la sala de máquinas no están bien diseñados, o si se debilita la energía del desarrollo sostenible”. Al respecto, agregan que la Convención “perdió una oportunidad al optar por respuestas que debilitan estos tres eslabones, dejando en el camino una alternativa modernizadora”. Así, miembros de la red Pivotes han abordado desde distintas persectivas el proceso.

El exministro de Hacienda Ignacio Briones, afirma que “esta era una oportunidad para establecer las bases de una modernización de nuestro Estado Unitario, descentralizando sus capacidades y atribuciones en los municipios y regiones existentes, para acercarlo a la ciudadanía y responder mejor y más rápido a los derechos sociales”.

Pero, según el análisis del economista, la Convención optó “transformar la república en un conjunto de entidades territoriales autónomas, debilitando la mirada país que permite un Estado unitario, y agregando más capas entre el Estado y las personas.”

Paula Streeter, socia y directora de 40C, señala que el proceso constituyente “era una oportunidad para activar con fuerza una lógica colaborativa Estado-sociedad civil-emprendimiento para generar una base común de derechos sociales, y las innovaciones necesarias para su adecuación a las diversas realidades y proyectos de vida”. Sin embargo, afirma que la Convención ha buscado “consagrar en su provisión exclusividades o preferencias estatales, y exclusiones o limitaciones a la sociedad civil y al emprendimiento, que debilitan la lógica colaborativa y la libertad de elección de las personas”.

Al momento de analizar el sistema político que impulsa la Convención, la abogada y fundadora de Chile Mujeres, Francisca Jünemann, cree que lo fundamental era abordar el “fragmentado sistema” que existe hoy y los evidentes problemas de gobernabilidad que provoca, generando reglas que conduzcan “a la generación de acuerdos”. Mas critica que se aprobaron normas que complejizan la gobernabilidad futura al terminar con el Senado —“un pilar de nuestra tradición republicana”, señala—, reemplazándolo por una cámara con atribuciones limitadas y con un Congreso de Diputados y Diputadas con amplias facultades que debilita los necesarios equilibrios de pesos y contrapesos en el Poder Legislativo y entre este y la Presidencia de la República”.

La economista y directora ejecutiva de Perspectivas, Elisa Cabezón, enfatiza en que la elaboración de un nuevo texto constituyente podría permitir “equilibrar bajo un principio de desarrollo sostenible tanto la dimensión ecológica de la naturaleza y de los bienes que la componen, como su dimensión socioeconómica, fundamental para el progreso de las personas de esta y de las futuras generaciones”.

En su opinión, se optó por poner “en oposición la protección de la naturaleza y el desarrollo humano creando una categoría genérica e imprecisa de bienes (los bienes comunes naturales), cuyo uso para el progreso humano y el desarrollo económico —a través de autorizaciones administrativas no protegidas por el derecho de propiedad— queda precarizado.”

Por su parte, el escritor Joaquín Barañao aborda la necesidad de que se integrara la multiculturalidad, en particular las expresiones de los pueblos originarios, “en un concepto de nación que sintamos la casa de todos y todas”, pero la Convención se inclinó por la plurinacionalidad. “Es decir, por la transformación de nuestro país en un conjunto de pueblos-naciones semiautónomas, debilitando un pilar no solo de nuestra historia republicana, sino que también del piso para enfrentar los desafíos futuros: nuestra condición de nación, en singular”.

Finalmente, Pivotes llama a tener una mirada integral, reflexiva e informada con miras al plebiscito del 4 de septiembre.

Y sostiene que, cualquiera sea el resultado del plebiscito, el debate constitucional continuará.

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